Meditaciones

La predicación de la palabra de Dios en internet

La predicación de la palabra de Dios en internet

La predicación de la palabra de Dios, o sembrar la semilla, es un mandato que nos dejó el Señor (Mt. 28:19) lo cual mucha gente que se convirtió a nuestro Señor Jesucristo empezó a hacer, en todas las épocas siempre hubo anunciadores de las buenas nuevas de salvación, por ejemplo en la antigüedad los discípulos empezaron a predicar a la gente en esas épocas con lo que tenían disponible, oralmente, por cartas y en las calles, plazas, las casas, las sinagogas, concilios; y realizaban viajes de varios días como el Apóstol Pablo para visitar a las iglesias que se habían formado por la predicación del evangelio, también enviaba cartas a distintas iglesias para predicar, animar, exhortar a la congregación.

Hoy en día con el avance de la ciencia y tecnología, la formas que tenemos de predicar han aumentado, podemos hacerlo virtualmente, con grabaciones en diferido, en vivo, llegar a varias naciones y lenguas en tiempo real, lo que antes tomaba semanas o días ahora lo hacemos en tiempo real; además viajar a naciones para predicar el evangelio nos toma pocas horas o pocos días.

Sin duda el alcance de la audiencia es mayor, almas de todas las naciones reunidas escuchado el verdadero evangelio de nuestro Dios, por tanto podemos aprovechar las redes sociales y el alcance global del internet para poder predicarles, enseñar a nuestros hermanos, pero esto debe hacerse solo con el llamado, autorización y respaldo de Dios; además los ministro(a)s deben vivir como Dios demanda tener los frutos del Espíritu (Gal 5:22-23) y andar en santidad total (Heb 12:14), y algo muy importante debe tener el Bautismo del Espíritu Santo.

Muchas congregaciones ya usan internet y las redes sociales para predicar la palabra de Dios, lo cual esta bien, si es que realmente Dios esta en esa congregación y con los que están a cargo de ella.

Porque puede que Dios no nos haya llamado para abrir un canal en YouTube o Facebook, sino para otras cosas, no todos tienen ese llamado, sin embargo si alguien lo anhela, deberá pedir confirmación de nuestro Dios, y El se encargara de formar y capacitar a la persona todo el tiempo que sea necesario para que pueda llevar su mensaje, porque la predicación de la palabra verdadera de Dios es algo muy serio, y la persona debe prepararse no ser un neófito; porque cuando la gente empiece a escucharlo, puede que sea bien recibido o para ser objeto de persecución, criticas, chismes, burlas, insultos, traiciones, maltratos, etc. Y todo lo que hoy en día se ve en las redes.

Por tanto Dios no va a enviar a un(a) predicador(a) que cuando sufra esta clase de persecución y malos tratos se aparte y ya no quiera predicar, sino que este siervo este firme en el Señor sabiendo quien lo llamo, por eso Dios se encarga de formarlo, capacitarlo; su formación puede duras varios años, para hacerlo fuerte, fiel, firme, seguro, con fe, con todas las cualidades de un obispo (1Tim. 3:1-13) además de dotarlo de frente de diamante (Ez. 3:8-9) para resistir todo ataque de las personas usadas por el enemigo.

Por el otro lado tenemos a personas que se aventuraron a predicar el evangelio o abrieron un canal o página en las redes, para cual Dios no los llamo, ni les dijo que hagan esta labor.

Otros que estuvieron bien con Dios, empezaron en el Espíritu y terminaron en la carne, otros se desviaron del camino enseñando doctrinas que ellos no estaban seguros; otros que estaban bien, pero por ambición del dinero monetizaron sus canales y en sus páginas pusieron formas para ganar dinero, otros se dejaron llevar por el mundo y se apartaron del verdadero evangelio y empezaron a mezclar la doctrina, otros daban mensajes para contender y hacer competencia con otros predicadores, otros desde un principio lo vieron como una forma de generar ingresos, otros usados por el enemigo para difundir sus doctrinas erradas abrieron un canal o página e hicieron caer en el error a muchos, y así se fue perdiendo el temor y el respeto a nuestro Dios, al que algún día lo llamo (Si es que realmente los llamo).

Como discernir si un(a) predicador(a) es de Dios o no es de Dios:

1. Pedir confirmación a Dios sobre tal predicador(a)

2. Ver que ande en Santidad (Heb. 12:14)

3. Que enseñe la palabra por amor a Dios y a las almas (Mat 22:38-39)

4. Que tenga el bautismo y los frutos del Espíritu Santo (Gal 5:22-23)

5. Que tenga los requisitos de un obispo o ministro de Dios (1Tim 3:1-13)

Podemos ver el auge de las personas que predican en las redes sociales, páginas de internet, lo cual está bien en parte de que se usen estos medio de comunicación para llegar a muchas personas, pero no todos los que están en estas plataformas de internet son llamados y respaldados por Dios para esa labor;

Si Dios no llamo y nos respalda a los que predican en las redes; están en problemas, creando confusión y debilitando las vidas espirituales en el pueblo, en su tiempo el Señor actuara y quitara a tales personas, porque es celoso con su palabra.

Se recomienda que el pueblo de Dios no este escuchando a cada predicador(a) que ve en las redes sociales, ejercitar nuestro discernimiento y pedir dirección a Dios ante todo para no ser confundidos.

Si usted conoce a una persona así o usted mismo(a) se ha aventurado de predicar sin ser puesto por Dios, Pida perdón a Dios primero, declárese en ayuno, oración, con arrepentimiento genuino; pida dirección a Dios sobre cuál es su verdadero llamado y que es lo que debe hacer para que quizás pueda reparar de alguna forma el daño causado a las vidas espirituales, si Dios le dice que haga una rectificación pública, o pida perdón en público debe hacerlo, porque así como se usó su nombre con enseñanzas que no eran de Él, o hablar cosas que Él no le mando, muchos usaron esas enseñanzas y menguo su vida espiritual, muchos aún siguen creyendo en esas enseñanzas.

Retire todo el material producido por usted en las redes como videos, audios, fotografías ya que no tenía el respaldo ni dirección de Dios.

Y luego de eso obedecer a Dios, lo que quiere que usted haga de ahora en adelante, porque Dios no quiere su condenación, sino su salvación, así que mientras tenga vida tiene oportunidad de arrepentimiento y vivir una vida bajo su dirección y el diseño que tiene para usted; en el lugar donde Él lo necesita, y no dejarse llevar por su propio consejo o del hombre, sino preguntarle al Padre cuál es su voluntad para con su vida.

Pero que esto no de pie a dejar de predicar personalmente, según tengamos oportunidad a toda persona, con prudencia en el momento oportuno y así sembraremos la semilla que en su tiempo germinará y se convertirá en un árbol de Dios para salvación, gloria a Dios.

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