Como creyentes debemos adquirir conocimiento de nuestros deberes, que son los mandamientos, hoy hablaremos el mandamiento de darle a Dios la suprema alabanza.
1 Crónicas 16:23-25
23 La tierra es el corazón que es buena tierra y por eso damos buenos frutos.
25 la suprema es lo mejor, lo máximo, lo puro, lo perfecto; siempre debemos darle a Dios lo mejor, la suprema alabanza viene del corazón puro, misericordioso, bondadoso ósea del corazón limpio.
Debemos cumplir los mandamientos para que cuando nos presentemos en alabanza le presentemos lo mejor a Dios.
Testimonio: vino una persona a la iglesia y veía que todos los hermanos alababan a Dios pero a Él no podía, no le fluía y él quería cantar, pero se le dificultaba, venia a la iglesia, pero se embriagaba y pedía imposición de manos diciendo ayúdeme para que Dios lo liberte, porque quiero leer la biblia y no puedo, quiero cantar a Dios y no puedo.
Entonces empezó a orar y Dios empezó a libertando y dejo el licor, y ahora dice yo deje el licor ahora ya no tengo apetito me siento feliz, ahora si fluyo en la alabanza, lo disfruto, me gozo, ahí se cortó la atadura.
Podemos entender que no le permite a uno entregarse en la alabanza, fluir en lo de Dios, tener comunión con Dios, no sentir su presencia son las tendencias pecaminosas y los deseos malos, vicios, ataduras, pecados; eso es lo que no le deja a la persona recibir el Espíritu y poder de Dios, que es lo que nos ha prometido a todos.
También había una hermana que tenía rencillas, disgustos con otra hermana de la iglesia tenían celos, a veces se saludaban o no se saludaban y las dos venían a la iglesia, pero sabemos que tenemos que amar al prójimo como a uno mismo, y la hermana cayo en cuenta de esta palabra y dijo: “yo vengo tanto tiempo a la iglesia, pero estoy como perdiendo el tiempo y no recibo nada es porque yo tengo esta rencilla con la hermana, yo tengo que amar al prójimo y corregirme” fue y busco a la hermana y le dijo: “hermana necesito hablar con usted las dos llevamos mucho tiempo en la iglesia y ni usted recibo y ni yo recibo entonces estamos mal, tenemos que pedirle perdón a Dios y corregirnos, usted sabe que no tenemos celos a veces nos miramos mal, nos miramos a veces a veces no” y la otra hermana dijo “si tiene toda la razón vamos a orar a Dios” y empezaron a orarle a Dios a quererse, aceptarse, libertarse y empezaron a recibir los dones las dos.
Por eso cuando el corazón esta limpio podemos darle la suprema alabanza a Dios, porque todo fluye, y cuando hay esa suprema alabanza hay un gozo incomparable.
26 solo hay un único Dios y digno de ser honrado, dándole lo mejor.
Salmos 96:4-6 Tenemos el deber de darle a Dios la suprema alabanza, lo perfecto, lo mejor; esto es un mandamiento.
No solo cuando cantamos alabamos a Dios, también cuando leo la biblia, cuando testifico de su poder, cuando converso con Dios.
Me dispongo para Dios, me alisto me pongo lo mejor, no solamente mi ropa física, sino mis ropas espirituales deben estar limpias, para ir a darle lo que Él se merece la suprema alabanza.
Salmos 145:1 que haya ese sentir en nosotros no debemos perturbar por los pensamientos ni nada sino debemos pensar en alabar.
Ya Dios se comprometió con nosotros haciéndonos promesas, nuestro deber de nosotros es darle la suprema alabanza.
2 no es cada domingo, cada mes, sino es una alabanza de continuo todos los días; recuerdo en una oportunidad que Dios en sueños me dijo: “Yo quiero alabanza en la mañana, en la tarde y en la noche” entiendo que no solamente hablaba de cantar, sino de alabarlo también con nuestro testimonio, con nuestras buenas obras, con nuestra buena manera de vivir, esa también es una alabanza de continuo, gloria a Dios.
Testimonio: una hermana vivía discutiendo con los hijos y ella vivía estresada y con mal genio venia a la alabanza y no podía concentrarse, entregarse; luego escucho un estudio bíblico y entendió que debía tener paciencia con los hijos, y ella dice apenas yo tomé esa decisión me empecé a sentir libertada ahora la alabanza fluye y Dios me la recibe y yo salgo lleno de paz, de gozo.
Cuando uno viene a la alabanza y le da lo mejor a Dios, la suprema alabanza siente esa fuerza, ese gozo y el enemigo tendrá menos poder sobre nosotros cuando le demos a Dios la suprema alabanza, el se va a debilitar y nosotros estaremos más vigorosos, más fuertes.
El Espíritu Santo nos dice en profecía dame el primer lugar, quiere decir lo mejor, lo supremo, lo puro lo honesto, con el buen corazón, perdonando, olvidando, sin iras ni contiendas.
Salmo 9:1-2
1 con todo, 100% con el corazón para Dios total entrega, amor para Dios fidelidad, respeto; uno se concentra también por respeto a Dios, no podemos estar alabando y distraídos.
2 con alegría, regocijo así alabar a Dios.
Efesios 5:17-20
17 la voluntad de Dios es que nosotros cumplamos con nuestros deberes, que es cumplir los mandamientos.
18 llenémonos de Dios para que lo carnal se vaya, así como cuando el hermano que tenia adicción, oro y Dios lo liberto, dejar las obras de la carne para que haya libertad.
19 así es como debe ser nuestras conversaciones, no estar cuestionando, criticando, en chismes, hablemos de la grandeza, de los milagros, de la doctrina de los dones, hablemos mejor de eso.
Cuando uno le va a dar a Dios algo esta con los ojos cerrados concentrado, eso es sincero, puro, lo mejor, lo que yo tengo para Él porque lo reverencio.
También me visto bien, con modestia, con recato, con lo mejor porque lo quiero alabar con el cuerpo y con el corazón.
Colosenses 3:16 tenemos que conocer todos nuestros deberes, ese es el conocimiento de la doctrina, conoceros para vivirlos, tenerlos en el corazón, de la abundancia del corazón habla los ojos, las manos, la boca, todo.
Se enseña con sabiduría con amor, Dios no amenaza a nadie, le invitamos a la gente a que se corrija con sabiduría, con respeto.
Cuando la palabra de Dios mora en abundancia en nuestros corazones, el deseo va a ser de hacer el bien lo bueno, el enemigo tendrá menos fuerza contra nosotros y nuestra oración tendrá respuesta inmediata porque va de un corazón puro, sincero.
Y así el Señor nos cumplirá todas las promesas, porque es galardonador de los que le buscan y le dan la suprema alabanza.
Lecciones aprendidas:
- La suprema alabanza es darle a Dios lo mejor, lo puro, lo perfecto, presentarme en la alabanza con un corazón puro, limpio.
- Debo limpiar mi corazón con la doctrina para darle a Dios la suprema alabanza.
- Debo a darle a Dios la suprema alabanza y me cumplirá todas las promesas que me ha hecho.

